miércoles, 21 de diciembre de 2016

#ElTemaDeLaSemana La educación, los abuelos y las abuelas

Esos abuelos, esos BENDITOS ABUELOS , es el título de un post que hice  hace tiempo, porque forman parte de la vida de nuestros peques, porque la vida sin ellos no es la misma, pero también tiene su lado oscuro... ese choque intergeneracional que puede provocar chispas.



El tema da para mucho pero yo me centraré en una pregunta de esas muy reflexivas mientras esperaba el bus jajajaja ¿HASTA DÓNDE PODEMOS PERMITIR LA INTERVENCIÓN DE LOS ABUELOS?, ¿DÓNDE ESTÁN LOS LÍMITES?. Los abuelos se justifican en que ellos ya no están para educar sino para malcriar y consentir a sus nietos y que esas verduras que te obligaban a comer cuando tú eras niño, se han convertido en las galletas que sin control salen de sus despensas para alegría de sus nietos. No estoy en contra de esa galleta ocasional, ni de alguna trastadilla que  pasen por alto, pero mis límites llegan cuando permiten hacer a mis hijos cosas que en casa no quiero que hagan. Ahora bien, cómo abordar estas conversaciones sin que se tornen violentas y dignas de culebrón -"Si no quieres que lo cuide como yo sé, no me lo traigas", porque hay abuelas muy sentidas jijijiji. Yo hasta ahora me he mostrado firme pero a la vez empática, valorando la situación, por ejemplo he dejado pasar la galleta de chocolate porque ahora mi hijo tiene dos años y medio y por una vez vale, pero no dejo pasar que mi suegra le presté a mi hijo para jugar sus figuritas de porcelana o cerámica porque "qué mas da si las rompe, a mi no me importa", a ella no, pero a mi si!! porque se puede cortar, la figura me da a mí tan igual como a ella, pero no que tengamos un accidente que se pudo evitar. Nunca les  he faltado al respeto a  mis suegros, no digo mis padres porque lamentablemente ellos viven del otro lado del charco y casi no ven a sus nietos pero actuaría igual, hablo lo más tranquila posible y lo pido porfavor. ¿Qué si  me harán caso y no lo acabarán haciendo a mis espaldas? tal vez pero recuerdo tanto cuando después de una regañina de mi madre o mi padre y yo acababa llorando en mi cuarto, llegaba mi abuelo, me secaba las lágrimas y sacaba una chocolatina de su bolsillo de la camisa.

Esos besos, esos secretos entre nieto y abuelo, esas travesuras que te ocultan para que mamá no te riña, esas galletas a escondidas, nadie en el mundo hace de malcriar un arte como los abuelos. Echo tanto de menos a los míos, no se imaginan cuánto. No entendía antes porque si con nosotros fueron de una forma, con los nietos son de otra, pero ahora que veo a mis padres y mis suegros lo entiendo, sus nietos son esa segunda oportunidad que les da la vida, esa oportunidad que con nosotros, sus hijos, les robo el tiempo y las prisas, el trabajo y el cansancio; ahora ante ellos solo hay risas, parques y besos llenos de chocolate.



 
 

2 comentarios:

  1. SI, tienes razón. Benditos Abuelos. Cómo malcrian, jejejej
    Pero gracias por existir y romper nuestras reglas.
    Gracias abuelos.

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    1. Son lo más y sin duda parte importante de nuestra vida.

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